La religión es, indudablemente, uno de los componentes esenciales que confi¬guran la identidad personal y colectiva de la humanidad. E. Durkheim, en Las formas elementales de la vida religiosa, sostenía que la religión es el factor fundacional de la sociedad, una afirmación de la que no se podría excluir la época contemporánea. Los hombres reconocen los vínculos que les unen, su mutua pertenencia más allá de cualquier diferencia legítima, precisamente en la esfera de lo sagrado. Además, la globalización, la inmigración, y la mayor presencia del Islam en países occidentales, son factores que han propiciado la aparición de nuevos enfoques y conflictos jurídicos en relación con la religión.
A finales del siglo XX, la pertenencia a las Confesiones religiosas fue, de forma destacada, uno de los temas que despertó el interés de los especialistas. Gracie Davie llamó la atención sobre la tendencia que se estaba manifestando en Europa que denominó believing without belonging. Con esta expresión subrayaba la persistencia de «lo sagrado» en la sociedad contemporánea a pesar de que pudiera comprobarse un innegable declive de la práctica religiosa. La frase, tantas veces repetida posteriormente por la doctrina, de alguna forma podía dar a entender que la pertenencia era más exigente que la creencia; también, la expresión marcaba la distancia entre los dos conceptos, los separaba.
La misma autora, años después, en su libro Europe: The Exceptional Case: Parameters of Faith in the Modern World, revisó su argumentación y propuso la idea de la «religión vicaria» (vicarious religion) como forma de explicar la tendencia actual hacia la religión. En su opinión, se debe hablar de una minoría religiosa activa, que integraría a los que pertenecen a las Confesiones religiosas; en su opinión, son personas que practican su fe en nombre de un grupo de personas mucho más amplio, que estaría integrado por todos aquellos que implícitamente entienden y aprueban lo que hace la minoría. En otras palabras, plantea que un rasgo característico de la sociedad europea contemporánea es la diferenciación —y la relación— entre los miembros nominales y los miembros activos de las Confesiones religiosas.
Pues bien, el concepto de pertenencia, más allá de su significado sociológico, tiene una relevancia jurídica notoria. Así, el derecho a adoptar una religión, como la posibilidad de cambiar de creencias, forman parte del contenido esencial e inalienable del derecho fundamental de libertad religiosa, reconocido en los principales instrumentos internacionales de los derechos humanos. El acto de adhesión y el de abandono de la confesión o la apostasía, desde el punto de vista jurídico, son actos que deben ser considerados de manera paralela en su naturaleza y en sus consecuencias jurídicas.
En realidad, la definición de la apostasía corresponde propiamente a los Derechos confesionales. De ahí que Montserrat G">
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