La cuestión ha dado lugar a largos debates doctrinales que, tras la introducción del artículo 814.3º C.c. por la reforma de la Ley de 13 de mayo de 1981, han perdido virulencia. Este párrafo, de carácter fuertemente innovador, pese a su ubicación y fin, parece dar respuesta, con carácter positivo a la citada cuestión, estableciendo un auténtico derecho de representación, si bien limitado al supuesto de premoriencia de los hijos del causante.

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