Ha pasado un año desde la celebración en Bilbao del Seminario «Bilbao International Seminar on the Regulation of Energy Market in Europe». Los problemas de actualización y gestión de los trabajos han motivado este inevitable retraso. Pero, a su vez, esta dilación ha permitido una revisión del marco de referencia y una prospección, todavía limitada inevitablemente, sobre las medidas liberalizadoras que constituyen el tercer paquete sobre el mercado energético europeo.
La novedad que ha supuesto la entrada en vigor del Tratado de Lisboa con la incorporación de la energía como competencia compartida en el art. 4.2.i del Tratado de funcionamiento de la Unión, no se ha traducido, sin embargo, en un impulso de la política energética, más allá de su consideración como un sector de importancia trascendental en la actuación anticrisis y el programa de recuperación. El marco de la política energética, tal y como lo define el Tratado (art. 194), es el mercado interior energético y éste es el primer objetivo de la política. El panorama normativo de construcción del mercado de la energía europeo queda sustancialmente inmutable y los problemas identificados anteriormente no son afrontados con propuestas novedosas, a la espera de que las medidas liberalizadoras y de apertura del año 2009 den los frutos deseados.
Las reformas emprendidas por la Unión para el impulso de los mercados energéticos adolecen todavía de eficacia. Las Directivas sobre normas comunes para los mercados del gas y la electricidad establecen un plazo de transposición dilatado, el 3 de marzo de 2011. Esta es la fecha de entrada en vigor del Reglamento relativo a las condiciones de acceso a la red para el comercio transfronterizo de electricidad; el relativo a la red de gas natural aún habiendo entrado en vigor, no ha sido operativo. Por lo que respecta a una de las grandes novedades del tercer paquete legislativo, la Agencia de Cooperación de los Reguladores de la Energía, su Reglamento, respecto de sus normas operativas (arts. 5-11), prevé su aplicación en esa fecha (3 de marzo de 2011). A pesar de la urgencia y de la magnitud de los problemas detectados para la construcción del mercado energético europeo, el nuevo marco normativo, que debía aplicar las soluciones ideadas, se demora en un contexto de incertidumbre económica.
A las dificultades para implementar el tercer paquete se añade otra que compromete el conjunto de la política energética, la crisis. Ésta actúa sobre las exigencias de intervención dirigidas a garantizar el funcionamiento del mercado y su eficiencia y, por ello, compromete al mismo proceso de creación del mercado en un sector especial como es el energético. En el documento preparatorio del Plan de Acción Europeo de Energía 2010-14 el Consejo informal sobre energía de 15 de enero de 2010, ya se señalaba este problema que era considerado una amenaza a la construcción del mercado interior y la consec">
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